El dicho “donde come uno, comen dos”, nunca había sido tan cierto como en el restaurante “O pozolotes o gordotas”, en el cual, Doña Patricia Osornio, propietaria de este particular restaurante ubicado en la colonia Agrícola Pantitlán, tiene una carta de gordotas, pozolotes, huarachotes, flautotas y quesadillotas, que buscan saciar los antojos más grandes.

“Nos encantaría que, en un futuro, ‘O pozolotes o gordotas’ sea un referente en la Ciudad de México, queremos que la gente venga desde lejos a probar nuestras gordotas o nuestros pambazotes, tanto como buscan las tortas gigantes del oriente o los clásicos machetes del centro”, nos cuenta Carolina, hija de doña Paty. La mejor forma de llegar a “o pozolotes o gordotas” es actualmente a través de SinDelantal, pues sólo cuentan con el sistema de servicio a domicilio, esto, en lugar de ser una desventaja, se ha convertido en una gran fortaleza para Doña Paty, pues le da la oportunidad de cocinar en su propia casa y agregarle ese sazón único que ella le pone a las cosas, “cuando la gente pruebe mi comida quiero que sientan en cada bocado el cariño y amor de una madre”, explica, Paty.

“Nuestro día empieza a las 6 de la tarde, cuando prendemos la aplicación de SinDelantal y nos empiezan a llegar pedidos, poco después llegan mi hija y mi esposo a ayudarme a empacar y entregar a domicilio”. El sazón de doña Paty es innato, nos cuenta que nunca tuve preparación culinaria y que todo fue tan fácil como meterse a la cocina y empezar a preparar platillos. “Un día mi mamá me dijo que cocinaba muy rico y me impulsó a poner mi propio restaurante”. Así fue como decidió abrir su primer local, esto hace más de 20 años, “tuvimos uno donde vendíamos comida por kilo, muy popular en esa época y afortunadamente nos empezó a ir bien”, explica. “Por más que nos ponían locales y locales que vendían lo mismo nunca nos bajó la clientela y acababan tronando, la gente nos elegía por el sabor de la comida de mi mamá y porque ella siempre era muy abundante al servir”, cuenta, Carolina. Después del éxito de ese primer restaurante, tuvieron que cerrar debido a que se mudaron de la zona, pero doña Paty siempre ha tenido esa necesidad de hacer algo y lo que más le apasiona es la cocina, así que ya en su nueva casa decidió abrir un lugar de antojitos, en el que también tuvo mucho éxito, ella comenta que el secreto seguramente es el cariño con el que prepara su comida. Con el paso del tiempo llegó una tercera mudanza, donde residen actualmente. Nuevamente abrió un local, pero por cuestiones de salud tuvo que cerrar. Al paso de un año de recuperación, doña Paty nuevamente sintió la necesidad de entrar a la cocina para vender, solo que esta vez decidió hacerlo desde su casa y ofrecer el servicio a domicilio.

“Después de aproximadamente tres meses de vender, mi hijo me recomendó que nos diéramos de alta en SinDelantal y acepté porque no implicaba ninguna inversión inicial y lo único que teníamos que hacer era mandar nuestra documentación”, relata, Paty, “así que lo hicimos y el negocio empezó a prosperar”. Claro está que no siempre todo es perfecto, “hubo un momento en el que nos quedamos sin dinero para la inversión y con un futuro incierto de seguir adelante o no con el negocio, parecía que se nos cerraban las puertas por todos lados”, explica Carolina, “hasta la bicicleta se descompuso; lo único que nos quedaba era poco dinero, casi nada, poquitos guisados y con el ánimo hasta abajo. Como pudimos, decidimos trabajar con eso y gracias a dios, literal, renacimos, volvimos a tomar vuelo y pudimos seguir adelante”. La tenacidad de esta acción recompensó a la familia Martínez Osornio, pues al poco tiempo ya estaban nuevamente capitalizándose para seguir con el negocio y poder llevar a la puerta de quien lo pida lo mejor de los antojitos mexicanos en una versión de al menos 35 centímetros.

Si te encuentras en la colonia Agrícola Pantitlán busca a O pozolotes o gordotas desde SinDelantal.

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